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  • Posted on marzo 18, 2015 at 18:59
El morbo de  volver a la Naturaleza
Era su fantasia , pero una de las que más me gusta hacer a mi, ir a caminar por el campo y realizar todo tipo de juegos de sexo al aire libre .Esta vez me pasó a recoger justo antes de coger la autopista en una gran superficie comercial,se me quedó mirando de arriba abajo , y al sentarme a su lado me dijo: ese atuendo de campaña , et queda molt bé,o sigui que no portas res sexy??
– Ja ho veurás cuand arriven..
Al llegar , cogí mi agua ,mi kit multiusos  y comenzamos la ruta acordada,al principio despacio de charla él tenía ganas de desahogarse,así que como siempre fui escuchando y prestando atención pues siempre ,acaba pidiéndome una opinión , para tener otro punto de vista .empezamos la subida y como era yo la encargada de abrir camino me puse delante , y al levantar la pierna para saltar una piedra, el pantalón se bajo a medio trasero dejando mudo a mi acompañante .¿pero que llevas debajo??..jajaja..
Ah ya lo verás cuando me pilles,¿ estás listo??
y empezó el juego , entre arboles y fuera del camino , nos dejamos llevar por los instintos más primarios ,y claro me pilló , no diré si fue por que yo quise , pero me sentí abrazada y besada, mientras pantalones y camisa caían al suelo , dejando al descubierto un body de medias y top que no hizo falta quitar para dejarme comer y, abrazada a una encina sentimos el frío y el calor del placer….
Respiramos una bocanada más del aire “puro” campestre, y nos disponemos a tomar rumbo a nuestra siguiente fantasía. Antes de subirme en el coche, miro de reojo el maletero, intentando urdir, en tres segundos, un plan para despistar a mi acompañante, abrir el maletero, y profanar mi mochila sin que se dé cuenta. Pero el extra de oxígeno que ha recibido mi cerebro en el ratito que hemos estado un poco alejados de la polución , me escita mucho más.
Así que descendemos por la ladera de la urbanizada montaña yo desnuda al lado del conductor para adentrarnos, una vez más, en las entrañas de la autopista.Hasta que vimos un área de descanso y entramos en ella. Dejamos el coche cerca de la balla, y me conduce hacia el capó , Allí en una esquina, me subió , en lo alto,la verdad es que he pasado mil veces por aquí, e incluso he observado, en ocasiones , camiones aparcados, que morbo y ahora estaba disfrutando de caricias y besos por todo mi cuerpo uuuuuuuffff que forma de perder la noción del tiempo.
No os diré más pero fue una tarde de esas que todavía añoramos los dos y deseamos repetir.
Gracias…
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