Experiencias con Shara

Qué bonita música, cuantas cosas evoca, aquí pongo la letra:

Eu nasci nalgum lugar
Donde se avista o mar
Tecendo o horizonte
E ouvindo o mar gemer
Nasci como a água a correr
Da fonte
E eu vivi noutro lugar
Onde se escuta o mar
Batendo contra o cais
Mas vivi, não sei porquê
Como um barco à mercê
Dos temporais.
Eu sei que o mar não me escolheu
Eu sei que o mar fala de ti
Mas ele sabe que fui eu
Que te levei ao mar quando te vi
Eu sei que o mar não me escolheu
Eu sei que o mar fala de ti
Mas ele sabe que fui eu
Quem dele se perdeu
Assim que te perdi.
Vou morrer nalgum lugar
De onde possa avistar
A onda que me tente
A morrer livre e sem pressa
Como um rio que regressa
À nascente.
Talvez ali seja o lugar
Onde eu possa afirmar
Que me fiz mais humano
Quando, por perder o pé,
Senti que a alma é
Um oceano.

Gracias, Shara, por lo que me toca, y gracias a todos por este foro.
El Tomador (que no el timador)

Saludos cordiales,

 

Experiencia en la Marisma :

—Fin de cita—
Puedo aseguraros que “él” lo ha leído, y lo ha leído con gusto porque está bien escrito, suena bien, la música que deja traslucir suena a buena música… Música, sí, porque debajo de un texto así hay música y esa música suena en una frecuencia que “él” capta porque la conoce y la ha sentido palpitar entre sus brazos, la ha sentido en la piel de Shara, en la suavidad de una piel, la de ella, que es pura música, que es esa misma música…
Qué bonita estaba la marisma, sí. “Él” jamás la olvidará, aquella tarde del Sábado 23 de Julio, a pesar de que ya había comenzado a secarse por efecto de las altas temperaturas. Pero el atardecer, que llenaba el cielo de tonos dorados, lila, rosáceos, rojos, azules de la más diversa intensidad, los gritos de las aves que a cientos y en bandos más o menos numerosos volaban a diversa altura salpicando el cuadro de una lámina de agua que todavía mostraba buena parte de su esplendor primaveral…
Todo ese cuadro, Shara, puedo asegurarte que “él” jamás lo olvidará, y no lo olvidará porque, apesar de gran amante de la marisma, la marisma se completaba con Shara, con su suavidad, con su sensualidad… Y “él” se encendía cuando sentía tu calor, el albor de tu piel, cuando lo abrazabas…
El paseo de la ermita, el paseo de la marisma que en todo parece un paseo marítimo, especialmente cuando la marisma está llena… ese restaurante que deja ver todo El Rocío al dorado fin de la tarde, y el encanto especial de la aldea, su ambiente, su calor humano.
En medio de todo ello “él” recuerda las horas de sensualidad, “él” jamás podrá olvidar las horas seguidas de frenesí en aquel hotel que dejaba ver a través de sus ventanas el cielo azul de Andalucía, horas seguidas de carícias, de sentimientos, de placer… Cuanto placer dado y recibido, las caricias, los besos, las palabras, los suspiros, los gemidos, en suma, el cariño… y todo lo demás que vino después, en creciente intensidad, en oleadas de cariño y de amor en toda su extensión.
Y es que, Shara, “él” vivió un fin de semana en que el paisaje y Shara se integraron para ofrecer sensaciones a los sentidos, para hacerlo sentir vivo, a “él” y a Shara, vivos los dos en una vivencia única, única porque fue maravillosa en todos los sentidos, al menos para “él” así lo fue, y sospecha fundadamente que para ella también, única porque las sensaciones lo hicieron sentirse más vivo que nunca, unido como ser vivo a la Naturaleza, en unos instantes (de placer y´no sólo) únicos, que, irrepetibles, permanecen indelebles en la memoria e, infelizmente, no se volverán a vivir, pero que espera, “él” así lo espera y desea fervientemente, puedan dar pie a otros encuentros en el mismo lugar o en otros lugares semejantes, o diferentes, pero que transmitan vida con la misma intensidad…
“Él” así lo siente, así lo vive y, en homenaje y agradecimiento a alguien tan especial como para “él” es Shara, así me dijo que lo escribiera.
Gracias.

VAMOS DE COMPRAS

Era casi la hora de acabar mi jornada laboral cuando recibí una llamada de mi mas que amiga, la conversación fue escueta:
-Puedes acompañarme hoy para ir de tiendas, quiero comprar ropa para una fiesta y me gustaria que me des tu opinión de como me queda.
La pasé a buscar por la oficina a la hora convenida, me recibió como siempre, miradas sugerentes, sonrisas cómplices, roces muy suaves.
El camino se hizo corto mientras hablábamos del día de trabajo y de nuestras cosas, llegamos pronto a los grandes almacenes. Para mi sorpresa se dirigió directamente a la sección de lencería, era la parte en la que quería que mis servicios como consejero fueran utilizados, elegir su ropa interior.
La sorpresa me hizo sentir un poco cohibido, no era la primera vez que compraba lencería, pero si como asesor, así que fui soltándome y no me quedé corto en dar mi opinión cuando empezamos a ver juntos diferentes conjuntos de tanga y sujetador, me van las transparencias así que predominaban.
Finalmente fueron cuatro los modelos escogidos la acompañé hasta la puerta de los probadores y le dije que la esperaba fuera mientras se los probaba, pasaron unos pocos minutos cuando oí su voz llamándome, pensé que quería que le sujetara el bolso o le hiciera algún cambio, mi sorpresa fue al verla abrir la puerta sin ningún reparo preguntándome como le quedaba el primer sujetador.
Era un sujetador negro, precioso, con un pequeño relleno que realzaba sus esplendidos pechos, transparencias y encajes, no dude en decirle que estaba preciosa, me disponía a irme cuando me dijo:
-Por que no entras? Faltan tres conjuntos mas y no quiero molestarte llamándote a cada momento.
Cuando me giré para entrar me esperaba con esa mirada lasciva que tanto me pone y mordisqueando su labio, sabia perfectamente que eso era señal de que estaba muyyyy encendida, sin mediar palabra entré.
Me estaba buscando y cuando se acercó a preguntarme si realmente me gustaba como le quedaba el conjunto no pude contenerme, la sujeté fuertemente por la cintura y la besé con furia. En unos segundos nos encontrábamos besándonos desesperadamente, nuestras manos recorriendo nuestros cuerpos sin parar. Se apartó un poco de mi para recordarme que estábamos de compras, así que se dispuso a probarse el segundo, cuando se quitó el sujetador aproveché para llevar mi boca a sus pechos y empecé a chupar y morder sus pezones, sabia que eso la volvía loca, sus pechos se endurecían aun mas en mi boca.
Con el segundo sujetador en la mano me apartó para que la dejase ponérselo, mi mano recorría su entrepierna mientras volvía a besarla. La sentía caliente a través de la tela del pantalón, como pude abrí el cinturón lo desabroché y metí la mano, su sexo estaba caliente, húmedo, por como palpitaba deseoso de mi.
Sin dar dar rodeos aparte un poco la tela de sus braguitas y mis dedos fueron directos a su clítoris, sus piernas temblaron nada mas sentirme.
Apoyada contra la pared del probador, sus ojos me exigían que no parara pero aprovechó para ponerse el segundo sujetador y hacer comentarios en voz alta intentando hacer ver que detrás de la puerta que nos ocultaba no pasaba nada.
No se si el segundo le quedaba bien, creo que ni miré, estaba abstraído con el movimiento de mis dedos sin parar en su clítoris, llevándolos a su sexo para mojarlo aún mucho mas. En ese momento aprovechó para desabrochar mis pantalones y sacármela, empezó a acariciarla, estaba durisima, la estrujaba con sus manos mostrando su deseo, ambos perdíamos la consciencia de donde estábamos con esa masturbación mutua

La sentía tan mojada que no aguanté mas, me agaché le bajé los pantalones y apoyándola contra la pared separé su braguita, su sexo emergió completamente mojado mi lengua lo recorrió deseosa de él, con sus manos sujetaba mi cabeza exigiéndome que no parara. Pero tenia otras ideas en mente y me hizo parar y levantarme

Deseaba mas de mi y la fiesta no había hecho mas que empezar… así que con el tercer sujetador a medio poner se agachó hasta mi polla erecta y empezó a lamerla suavemente, su excitación era evidente así que el ritmo subía gradualmente, lo lamia, lo recorría de arriba abajo sin olvidarse de mis testículos, mis esfuerzos por no gemir se convertían en mordiscos en mis labios, ella sonreía divertida mirando mi imagen reflejada en el espejo del probador, cuando estaba hiper excitado y mis piernas a duras penas me mantenían en pie, se levantó para mostrarme ese tercer sujetador, monismo, una pieza ideada para pecar con ella, su mirada de niña mala directa a mi ojos pidiéndome mas me hizo lanzarme a besarla de nuevo con furia, mi lengua se metia en su boca ávida de placer, mi polla dura rozaba su cuerpo y ella se pegaba para sentirla mas, se retiró un poco para preguntarme como le quedaba, le sonreí y le dije que genial que me decidía por ese.

-Pero si aún queda uno por probar. Me dijo

La miré como diciendo, que me importan ahora a mi los conjuntos, pero no habíamos ido a comprar y tenia que probarse el cuarto, así que me apartó mientras yo la miraba casi desesperado, se quitó lentamente el sujetador que llevaba y dejó de nuevo sus pechos al aire, sus pezones no podían negar su excitación y volví a pellizcaros, haciendo que sin querer soltara un gemido, de nuevo me preguntó un poco mas en voz alta si me gustaba, su timbre de voz no podía disimular la excitación, no pude dejar de sonreír mientras ella vocalizaba claramente

-Mal..va.doooo

Aprovechó para coger el cuarto y tapar sus pechos, aunque… uffff poco tapaba era completamente transparente, precioso… se giró y me pidió que la ayudase a abrocharlo… al mirarme sus ojos me pedían más, me dijo susurrando al oído:

-Sabes lo que quiero y me lo vas a dar… pero aún y así se que te gusta que te lo pida y en estos momentos solo puedo decirte bajito a media voz… FOLLAME!!!

Casi una exigencia, una súplica:

-Lléname de ti y vuélveme loca de nuevo

Caballero solicito donde los haya la apoyé contra la pared y ella se apartó la braguita para mi, yo sonreí me vuelve loco ese gesto, la penetré con furia, con deseo loco de poseerla, de volverla loca con mis embestidas.

El gran cristal del probador lo reflejaba todo a la perfección, mi mirada perversa de vicio que la vuelve loca, sus ojos que no dejaban de mirarme, entraba de golpe y comenzaba a moverme, ella no sabia que hacer para no gritar, se debatía entre morder o gritar, así que mordía, si gritaba se enteraba toda la sección del placer que le estaba dando, mordía sus dedos, sus mano y yo seguía dándole placer, me miraba, le encantaba verme así, sintiendo como entraba y salia y viendo como me mordía los labios para no gemir yo también, uffff la adrenalina por las nubes, los cuerpos completamente entregados, cada vez más fuerte, más intenso, tanto que mi orgasmo no tardó en llegar y el suyo tampoco, sentía latir en mi polla en su interior, el calor era tremendo, el placer inmenso, temblando casi no podía mantenerme en pie y ella andaba igual, buscamos nuestros labios, nos besamos sin dejar de sonreírnos, bufando la miré y le dije:

-Estás loca perdida, esta vez si se me escapó la carcajada.

-Cariño… cual era el conjunto que finalmente te gustaba? Mira que si no… tendremos que volver a empezar…

Elegí el que me gustaba de inicio, nos recompusimos como pudimos, al salir, creo que todo el mundo nos miraba sabiendo lo que habíamos hecho, pero que más da? No podíamos dejar de reír.

Esto es lo que sucedió la última vez que fuimos de compras juntos, lo recuerdas?

Me apetece volver a ir de compras !!!!!!